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Para aquellos defensores del Derecho Ambiental desde un punto de vista biocéntrico, el ser humano es necesariamente parte de la naturaleza y no algo externo a ella.

No somos ni superiores ni inferiores a esta, ya que como parte de la naturaleza, debemos mantener un equilibrio con ella; situación, que debido al punto de vista de los antropocéntricos nos aparta de esta idea y permite que se distorsione el verdadero objeto del Derecho Ambiental, dejando una falsa fachada de ecología y ambientalismo.

Al incrementarse el nivel de población humana, se explotan cada vez más los recursos que la naturaleza nos aporta, y nosotros no devolvemos ni una mínima parte de ese aporte, que por lo contrario se convierte en contaminación, destrucción, y hasta explotación ilegal, que rompen ese equilibrio en lugar de solidificarlo.

Un claro ejemplo es la urbanización de apartamentos en donde vivo, lo que antes era un humedal productor de oxígeno para un municipio entero y un albergue de especies en vía de extinción, es hoy la vivienda de 192 familias con dos llamados “eco-parques”, que no son nada comparado a lo que era ese magnífico humedal.

Estamos ignorando que la propiedad privada es una función social que implica obligaciones, a la cual le es inherente la función ecológica.

No deberíamos esperar a que sea tarde y a que el golpe avise. Vivir en medio de concreto no es vida.

oublicidad CES

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