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Por: Felipe Pineda Ruiz

William Ospina y su último libro “Parar en Seco”, es una visión realista del apocalipsis al que el autor denomina, en uno de los apartes de esta obra, la “era de la dominación estúpida”.

La tesis central de este texto literario, que descifra transversalmente la problemática ambiental actual, es una sola: en el momento en que el hombre quiso dominar los ecosistemas, y lanzarse a una carrera frenética por depredar todos los recursos naturales, otrora sagrados, e híper industrializar todas las esferas de la sociedad, la naturaleza misma se encargó de tomar revancha contra el alienado “homo sapiens”.

Para desentrañar los antecedentes de la catástrofe en tiempo presente, el autor tolimense intenta responder a la pregunta ¿cómo llegamos a este punto de no retorno?. Para explicarlo, el autor intenta explicar como la tergiversación de la lógica formal de Platón, y la desacralización de ese  Cristo humilde, humano, ascético y bondadoso, a manos del cristianismo, terminó por introducir la noción de “progreso”, como último fin, y convertir al ser humano occidental en arrogante, codicioso y consumista.

La ilustración primero, y la revolución industrial después, acabaron con la relación armónica hombre-naturaleza. Un par de discípulos del filósofo alemán Emmanuel Kant: Friedrich Hölderlin y Georg Wilhelm Friedrich Hegel, y su relación de amistad y rivalidad filosófica, que tuvo lugar a principios del siglo XIX, se convierten para Ospina, en el punto nodal que ejemplifica la pulsión latente entre sacralidad y racionalidad.

El poeta Hölderlin, defensor de la estética y la naturaleza, y el kantiano racionalista Hegel, amante de lo material y lo “concreto” librarían la última gran batalla entre el homocentrismo (yo) y quienes defienden la unidad del hombre con el todo (nosotros).

La industrialización y guerras posteriores; la dependencia de los combustibles fósiles y la mercantilización de todo lo que denominamos común (agua, aire, tierra, vegetación), devino un par de siglos después la revancha de la madre tierra en forma de tsunamis, cataclismos, terremotos, desbordamientos de ríos y tornados.

Como alternativa al cambio climático y a la desaparición de especies, cuencas hidrográficas, vegetaciones, selvas e insectos, Ospina propone una única opción: una agenda global de sustitución de energías fósiles, no renovables por una de energías limpias y renovables. En pocas palabras, acabar con la dependencia de los combustibles. Lo anterior no solo supone un alto en el camino sino una única salida, la misma que le da nombre a esta maravillosa obra: parar en seco.

[Arte]Pauta Registro Urbano

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